La calidad de tu energía no depende solo del descanso, pero el descanso sí es una parte fundamental. Durante el descanso ocurren procesos esenciales de regulación, limpieza, reparación y renovación que condicionan cómo funcionan nuestras células y cuánta energía tenemos disponible al día siguiente.
Lo más importante es entender que la calidad de nuestro descanso también depende de la calidad de nuestro día. No podemos llevar a nuestro cuerpo al límite y pretender que solo dormir pueda restaurar un sistema que vive desregulado.
Claro que descansar no es solamente dormir. Incluso hemos medido marcadores de energía y recuperación comparando los niveles de restauración luego de 8 hs de sueño y luego de una meditación de 2 hs, y en varios casos la meditación profunda mostró mejores niveles de recuperación.
Nuestra mente y nuestro cuerpo pueden seguir sobre activados mientras dormimos. Y no tener hábitos de higiene del sueño puede reducir notablemente nuestra capacidad de recuperación.
¿Cuántas horas necesitás dormir realmente para sentirte con energía? Cómo mejorar tu descanso y favorecer una restauración profunda, también a nivel celular.
Hay por lo menos tres puntos esenciales a observar para identificar cuánto descanso necesitás:
Antes de profundizar en estos puntos, es importante mencionar una duda frecuente. Muchas personas sienten que su cuerpo simplemente funciona con un ritmo diferente: que son nocturnas, que necesitan pocas horas de sueño o que determinados hábitos no las afectan.
Pero es fundamental comprender que nuestro cuerpo también forma hábitos. Algo que se volvió una tendencia habitual de nuestro comportamiento o de nuestra energía no necesariamente es la manera más óptima en la que nuestro organismo puede regularse. A veces, incluso, puede ser la expresión naturalizada de una desregulación.
El cuerpo se adapta. Lo habitual no necesariamente es lo óptimo.
Sí existen diferencias individuales reales, pero no toda preferencia o hábito adquirido debe confundirse con una necesidad biológica innata. Identificarlo con precisión en cada uno requiere un abordaje personalizado.
01 No es lo mismo horas de sueño que calidad de sueño
Podés dormir 7 u 8 horas, pero si tu sueño es entrecortado, te despertás durante la noche o tu cuerpo y tu mente permanecen sobre activados, esas horas no necesariamente se traducen en una restauración profunda.
Para mejorar la calidad del sueño, la regulación a lo largo de tu día y los hábitos de las horas previas son importantes. Este es un ritual simple de higiene del sueño que podés usar como referencia: 3, 2, 1.
02 Dormirte a las 10 no es lo mismo que a las 12
El cuerpo sigue ritmos. Nuestras hormonas, el metabolismo, la digestión, la temperatura corporal y muchos procesos de reparación siguen un ritmo circadiano de aproximadamente 24 horas, sincronizado principalmente por la luz y la oscuridad.
De noche, especialmente durante el sueño profundo, se favorecen procesos esenciales de restauración: aumenta la eliminación de desechos del cerebro a través del sistema glinfático y ocurren procesos de reparación celular, regulación hormonal e inmunidad.
Nuestra digestión también sigue estos ritmos. La motilidad gastrointestinal, la tolerancia a la glucosa, las secreciones digestivas y el metabolismo cambian según la hora del día y no funcionan igual de noche que de día.
Si comemos muy tarde o hacemos una comida abundante muy cerca de acostarnos, el cuerpo tiene que sostener esa actividad digestiva durante un momento en el que biológicamente empieza a prepararse para el descanso. Esto puede afectar la profundidad y la calidad del sueño.
Por eso no importa solo qué comemos, sino también cuándo.
Y lo mismo sucede con el horario en el que dormimos: dormir ocho horas entre las 22 y las 6 no necesariamente tiene el mismo impacto que dormir ocho horas entre las 00 y las 8. Nuestro descanso también se beneficia de estar sincronizado con nuestros ritmos circadianos.
La tolerancia a la glucosa, la motilidad digestiva y el metabolismo cambian según la hora del día y no funcionan igual de noche que de día.
03 No necesitás las mismas horas de sueño todo el mes
A lo largo del mes, el sueño también cambia con nuestras hormonas. El estrógeno participa en la regulación del sueño y del estado de ánimo, mientras que la progesterona tiene un efecto más sedante y además eleva ligeramente la temperatura corporal.
Por eso, en la fase lútea y especialmente antes de menstruar, algunas mujeres pueden sentir que necesitan más descanso.
Después de la etapa fértil, el ciclo hormonal cambia, pero el sueño sigue respondiendo a las variaciones hormonales, especialmente durante la perimenopausia.
Para optimizar nuestro descanso y mejorar nuestros niveles de energía, es importante aprender a observar esos ritmos: cuándo dormís más profundo, cuándo necesitás más horas y cuándo incluso necesitás menos, para llevar tu vida cada vez más en sincronía con la inteligencia biológica del cuerpo.
Durante 4 semanas te acompaño a conocer profundamente los ritmos de tu cuerpo y aprender a regularte a través de la respiración, la meditación, técnicas yóguicas, sonido y alimentación, para que tu estilo de vida sea el que construya un cuerpo cada vez más fuerte, vital y sano.
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